(II) ESCRITURA CREATIVA: SOLITUDE, UN RELATO DE CIENCIA-FICCIÓN

(II) ESCRITURA CREATIVA: SOLITUDE, UN RELATO DE CIENCIA-FICCIÓN

Miré por la ventana. Me quedé anonadado en la contemplación del maravilloso espectáculo que ofrecía la vista a través del ojo de buey. Prendido en el puro goce estético perdí la noción del tiempo. Mi visión pareció abarcar el cosmos en su totalidad, ya no miraba los objetos que se presentaban ante mí de forma singular. El propio tamaño de éstos se me antojaba ridículamente inferior al que realmente poseían. Los vivos colores, arremolinados entorno a vórtices imaginarios, atraídos por masas invisibles parecían haber sido vertidos por un demiurgo infantil, por un dios juguetón. La escena irradiaba movimiento, perpetua acción. Las amarillentas nubes eran atravesadas por tonos verdes chillones, por rojos, violetas y turquesas que desafiaban al espectador a aceptar la realidad de lo que estaba contemplando.

Creí desentrañar la suave música que interpretaba toda aquella materia huérfana, ansiosa de captar la atención del solitario viajero sideral. Las suaves armonías que se deslizaban progresivamente hacia un crescendo eterno y apenas distinguible eran conducidas suavemente por mi cuerpo hasta penetrar en mi refugio, en aquel lugar donde sólo yo me puedo regocijar. Ya no existía el duro acero que me separaba del vacío estelar, que sin embargo estaba tan lleno de luz y de colores.

Me encontré flotando en la dulce jalea estelar, rodeado de energía cristalizada, de vivas emociones congeladas en el gélido espacio, pero dispuestas al alcance de mi mano. Me quité el guante del traje y acaricié las semillas de los futuros soles. -Tal vez alguno de ellos se convierta en la razón de seguir adelante con la vida. – pensé. Mientras sujetaba con una mano uno de aquellos dorados frutos cósmicos, con la otra me levanté la visera de la escafandra. Esta nebulosa no olía para nada mal. Acerqué la brillante esfera a mi cara. Podía notar su calor interior acariciando suavemente la punta de mi nariz. Cerré los ojos y aspiré con fuerza por la boca. Una neblina compuesta de vivos colores amarillentos empezó a desprenderse de mi tesoro trazando una espiral hasta llegar a mi boca. Al entrar en contacto con mi interior, un calor intenso se apoderó de mí. Comencé a brillar y mi cuerpo comenzó a temblar, casi imperceptiblemente. Como si cada uno de los átomos que formaban mi cuerpo comenzara a desperezarse y a mostrarse en una danza sensual, me fui diluyendo en la nebulosa formando así parte del gran festejo que allí se estaba celebrando. No celebrábamos la vida porque allí no había vida.

Tenía la cabeza apoyada contra el cristal reforzado y seguía mirando a través de la ventana cuando desperté de mi ensoñación. No había cerrado los ojos en ningún momento, pero sin embargo había abandonado la Solitude. Volví la cabeza hacia el interior del espacio en el que me encontraba. Entre el instrumental de la cabina, los cajones de herramientas, las vitrinas que contenían los trajes espaciales, los mapas, las pantallas débilmente iluminadas que indicaban que me estaba acercando a la Tierra, se encontraba suspendida una cría de estrella. Naufragada y temerosa esperanza de un mundo envejecido y demente.

Fragmento de la película ORIGINS

Deja un comentario

es_ESES
en_USEN es_ESES